¿Cuáles son las principales causas de infertilidad en la mujer? ¿Y en el hombre?

FECHA
9 de junio de 2020

Por el Comité Editorial Fertty

Se calcula que, actualmente, 1 de cada 6 parejas en edad reproductiva tiene problemas para conseguir el embarazo. En la sociedad actual, y dado el retraso en la edad de la maternidad, estas cifras pueden llegar a ser aún más preocupantes.

Pero antes de seguir y explicaros que factores pueden dificultar la consecución del embarazo, os queremos hacer una pequeña matización, y es que “infertilidad” es un término que muchas veces confundimos con el de “esterilidad”. Ambos se usan para hacer alusión a la imposibilidad de tener hijos, sin embargo, hay algunas diferencias entre ambos.

Según la Organización Mundial de la Salud, “infertilidad” es la enfermedad que impide a una pareja tener un hijo de forma natural tras más de un año de relaciones sexuales.

Por el contrario, cuando hablamos de esterilidad, debemos saber qué hacemos referencia a la incapacidad de llegar adelante la concepción o fecundación, es decir, a los problemas que impiden que el óvulo y el espermatozoide se unan para dar lugar al embrión.

Posibles causas de infertilidad

Por lo general, cuando una pareja tiene problemas de infertilidad, siempre parece asociarse a fallos en el sistema reproductivo de la mujer. Pero, nada más lejos de la realidad. Hoy en día, podemos afirmar que cuando una pareja acude a una clínica de reproducción asistida después de estar un tiempo buscando el embarazo, en el 40% de los casos, el problema afecta directamente al factor masculino y otro 40% a al femenino, quedando el 20% restante para problemas en ambos miembros de la pareja.

Las principales causas de infertilidad en la mujer son:

  • Edad materna avanzada: el potencial reproductivo de la mujer disminuye con la edad, especialmente a partir de los 35-37 años de edad.
  • Lesiones en las trompas de Falopio, que es donde óvulo y espermatozoide se encuentran y se forma el embrión.
  • Endometriosis.
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Trastornos autoinmunitarios
  • Anomalías o malformaciones uterinas tales como la presencia de miomas, adherencias u otras alteraciones de la anatomía del útero.
  • Trastornos alimentarios como la obesidad o la anorexia.
  • Alteraciones de la glándula tiroides.
  • Trastornos de la coagulación.
  • Alteraciones de la ovulación, como el síndrome de ovario poliquístico.

En cuanto al hombre, distinguimos entre:

  • Alteraciones a nivel hormonal que afectan a la función testicular.
  • Anomalías en los testículos que dificultan o impiden la espermatogénesis (proceso de formación de los espermatozoides) llevando a problemas de calidad del semen como azoospermia, oligospermia, astenospermia, teratospermia, etc.
  • Problemas postesticulares como la obstrucción de los conductos deferentes, infecciones, impotencia…
  • Anomalías anatómicas del aparato reproductor masculino.
  • Obesidad, tabaquismo y estilo de vida poco saludable.
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