Lo que tu cuerpo le da a tu bebé: hablamos de epigenética

FECHA
28 de abril de 2026

Hay algo que la ciencia lleva tiempo sabiendo y que merece llegar a más conversaciones: el embarazo no es solo alojamiento. Es una conexión activa entre tu cuerpo y tu bebé. Una transferencia constante de información, de señales, de vida.

Este mes en Fertty hablamos de eso. De epigenética, de vínculo y de por qué, en la ovodonación, tu cuerpo le da a ese bebé mucho más de lo que sueles imaginarte.

Primero, ¿qué es la epigenética?

Cuando hablamos de genética, casi todo el mundo tiene una idea aproximada: el ADN, los genes, la herencia biológica. Pero la epigenética es diferente, y mucho más desconocida.

La palabra viene del griego: epi significa «por encima de». La epigenética es, literalmente, lo que ocurre por encima de la genética. Si el ADN fuera la partitura, la epigenética sería la forma en que se interpreta esa música. Los mismos genes pueden expresarse de maneras completamente distintas dependiendo del entorno y del contexto en el que se desarrollan. Sin cambiar ni una letra del código genético, el entorno decide qué genes se activan y cuáles permanecen silenciados.

Un ejemplo que lo ilustra muy bien: los gemelos idénticos. Comparten exactamente el mismo ADN y sin embargo no son la misma persona. A nivel físico se parecen mucho, pero en carácter, en salud, en cómo envejecen, pueden ser muy diferentes. Eso es la epigenética en acción: modulando, ajustando, dando forma a quién somos más allá de lo que está escrito en nuestros genes.

Y en el embarazo, ¿qué pasa?

Aquí es donde todo se vuelve especialmente relevante para las madres que han llegado o están llegando a la maternidad a través de la ovodonación.

Durante la gestación es cuando la epigenética trabaja con más intensidad. El útero no es un espacio pasivo: es un entorno biológicamente activo que regula, de forma continua, cómo se expresan los genes del embrión que se está desarrollando.

Todo lo que ocurre en tu cuerpo durante esos nueve meses tiene un impacto real en ese proceso. Tu alimentación, tu descanso, tu estado emocional, tu nivel de estrés: todo eso influye en el entorno en el que ese bebé crece y, por tanto, en cómo se desarrolla. Tu sangre lo alimenta. Tu voz lo acompaña. Tu ritmo cardíaco es el sonido que más conoce antes de nacer.

El bebé que nace de un proceso de ovodonación lleva los genes de la donante. Eso es cierto. Pero también lleva algo que es completamente tuyo: tu embarazo, tu cuerpo, tu historia. Y eso, según nos dice la epigenética, no es un detalle menor. Es parte fundamental de quién será ese bebé.

No eres solo el espacio. Eres el entorno.

Durante mucho tiempo, el rol de la madre receptora en la ovodonación se entendía de forma muy limitada: la mujer que acoge el embrión y lo lleva durante nueve meses. Un espacio de gestación.

La epigenética cambia esa narrativa por completo.

Tú no eres solo el espacio. Eres el entorno que da forma a ese bebé. Todo lo que le transmites durante el embarazo —lo que comes, lo que

 sientes, cómo te cuidas, cómo vives esos meses— deja una huella en esa futura persona.

Una huella tuya. Única e irrepetible.

 

Lo que esto cambia

Entender la epigenética no resuelve todas las preguntas que puede generar la ovodonación. Hay un proceso personal y emocional que cada mujer vive a su manera y a su ritmo.

Pero sí cambia algo importante: la forma en que te ves a ti misma en este camino.

No como alguien que recibe algo de fuera y lo transporta. Sino como alguien que participa activamente en quién será ese bebé. Que lo nutre, que lo forma, que lo acompaña desde antes de que pueda recordarlo.

La genética es el punto de partida. El embarazo es mucho más que eso.

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En Fertty acompañamos a cada paciente con la información y el cuidado que merece en cada paso del camino. Si tienes preguntas sobre la ovodonación o quieres saber qué opciones se adaptan mejor a tu caso, puedes solicitar tu primera visita gratuita.